2.26.2008

El confesionario


Para mí la más grande de las traiciones siempre fue el abandono. Desde pendeja, tuve la sensación de que la deslealtad más profunda es dejar a alguien solo, sin aviso, sin resguardo, sin amor. Desde esa prematura intuición he venido protegiendóme y cubriendo con otros nombres todo lo que me ha sonado a traición. Pero me he agotado de hacer concesiones. Quizá he sido injusta. Nadie es tan bueno; ni tan malo, dicen. Tal vez soy egoísta, patuda, desubicada, agresiva (hasta los límites de la violencia verbal), extremadamente sarcástica. Ya, hasta puedo aceptarlo. Pero las traiciones no quiero más. Me desligo de la responsabilidad de mis lazos, de todos esos a los que he sido tan estúpidamente leal por años y que siento, me han traicionado lo suficiente.


Que el cura me de 15 padresnuestros y dos avemarías.

2 comments:

Nicole said...

mmm horrible esa traicion, no habia pensado en ese tipo.. y claro que el abandono debe ser la peor, porque no te deja ni siquiera contestarle, se va sin más

menos mal q tienes la lucidez de reconocer tus sarcasmos, y sí, me parece que esta bien tu decision confesada publicamente

chau cabra cuidate y no pases por mi blog pq el escrito kedo horrible

nos vemos pronto!

bye

Fernanda said...

helloo

yo creo k todos tenemos muchos defectos... y como siempre digo... hay defectos k no estamos dispuestos a tolerar y ahi esta la diferencia entre los que consideramos amigos y los que no.

you know nena